Trump y Lula sellan una tregua parcial: EE. UU. levanta aranceles extra a alimentos clave de Brasil
Por José E. Pérez Ibáñez – para Bahia Herald
Sección Economía – Bahía Blanca, 21 de noviembre de 2025
Un giro en una disputa que tensó la relación Trump–Lula
La Casa Blanca dio ayer un giro significativo en la disputa comercial con Brasil: el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva que elimina el recargo del 40% sobre una amplia canasta de alimentos brasileños —incluyendo carne bovina, café, cacao, frutas y otros productos agrícolas—, arancel que se había sumado al 10% general aplicado bajo el esquema de los “Liberation Day tariffs”.
La medida es el resultado directo de semanas de negociaciones con el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, luego de varios meses de máxima tensión diplomática en los que Washington elevó al 50% el arancel efectivo sobre buena parte de las exportaciones brasileñas, como represalia política por el procesamiento y condena del exmandatario Jair Bolsonaro.
Aunque aún no se trata de un acuerdo integral, la decisión supone una tregua parcial en la guerra arancelaria y reposiciona a Brasil como proveedor relevante de alimentos para el mercado estadounidense, aliviando a la vez presiones inflacionarias internas en EE. UU.
Cómo empezó: de los “Liberation Day tariffs” al castigo selectivo a Brasil
En abril de 2025, Trump lanzó su programa de “Liberation Day tariffs”, un paquete de aranceles “recíprocos” que fijó un tipo base del 10% sobre la mayoría de las importaciones estadounidenses, sumado a recargos específicos por país de hasta 50%, con el argumento de corregir “prácticas comerciales desleales” y déficits bilaterales.
En ese esquema, Brasil quedó entre los países más castigados, con una tasa total del 50% sobre un amplio abanico de bienes, desde productos agrícolas hasta manufacturas, mientras otros socios lograron negociar tarifas reducidas.
El caso brasileño se volvió además emblemático en el frente legal: expertos en derecho comercial señalaron que usar la ley de emergencia económica (IEEPA) para imponer aranceles tan amplios desbordaba la autoridad presidencial, y el “caso Brasil” se sumó al arsenal de argumentos en las demandas que hoy avanzan en tribunales estadounidenses contra el esquema arancelario de Trump.
Lula eligió negociar antes que escalar
Pese a la dureza de las medidas, el gobierno de Lula evitó responder de inmediato con represalias. Brasil activó su ley de reciprocidad comercial y encomendó a su cámara de comercio exterior (Camex) evaluar posibles contramedidas, pero el propio presidente dejó claro que su prioridad era negociar.
En agosto, Lula declaró que no tenía “prisa” por devolver el golpe arancelario y que prefería usar el marco legal como herramienta para sentarse “en mejores condiciones” a dialogar con Washington, en lugar de entrar en una espiral de represalias.
Mientras tanto, el gobierno brasileño intensificó contactos con otros socios —incluidos miembros de los BRICS y la Unión Europea— para diversificar mercados y reducir su vulnerabilidad ante la política comercial de EE. UU.
El acuerdo parcial: qué se levanta y qué sigue pagando
La orden ejecutiva firmada el 20 de noviembre (“Modifying the Scope of Tariffs on the Government of Brazil”) reescribe el anexo de productos afectados por el recargo de 40% dispuesto en julio. El nuevo texto excluye un conjunto amplio de productos agrícolas y agroindustriales de ese recargo adicional, con efecto retroactivo a las operaciones ingresadas desde el 13 de noviembre.
Puntos clave de la nueva configuración, según datos del Ministerio de Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios de Brasil y de Reuters:
- 238 productos fueron retirados de la lista sometida al recargo de 40%.
- Aproximadamente 51% de las exportaciones brasileñas afectadas perdieron el recargo extra.
- De ese 51%, cerca de 36% queda directamente sin arancel adicional, mientras que alrededor de 15% permanece pagando sólo el 10% base.
- Aun así, 22% de los envíos brasileños a EE. UU. siguen afrontando el recargo del 40%, es decir, continúan con un arancel total del 50%.
- Además, aproximadamente 27% de las exportaciones está sometido a otros gravámenes bajo investigaciones de “seguridad nacional” (Section 232) en sectores como acero, aluminio, madera, cobre y muebles.
La eliminación del recargo se concentra en alimentos y productos agrícolas:
- Carne bovina y otros cortes cárnicos.
- Café verde y procesado.
- Cacao y derivados.
- Frutas, vegetales, jugos y algunos fertilizantes.
Dado que Brasil provee alrededor de un tercio del café consumido en Estados Unidos y es un proveedor creciente de carne para hamburguesas, el levantamiento de aranceles cambia de manera significativa la ecuación de costos para la cadena alimentaria estadounidense.
Presión doméstica en EE. UU.: inflación de alimentos y encuestas
En paralelo a la negociación con Lula, el gobierno de Trump enfrentaba creciente malestar interno por el impacto de los aranceles en los precios de los alimentos. Según datos de mercado citados por Reuters, los precios minoristas del café en EE. UU. llegaron a subir alrededor de 40% en el año, combinando el efecto de los aranceles con problemas de oferta por clima.Reuters+1
Esa dinámica se reflejó en las encuestas: la popularidad de Trump se ubicó en mínimos desde su regreso al poder, con la inflación de alimentos identificada como uno de los factores relevantes en sondeos de opinión.
En ese contexto, el alivio arancelario a Brasil se inscribe también en una estrategia defensiva de política interna, buscando atenuar la presión sobre el costo de vida sin desmontar por completo la arquitectura de los “Liberation Day tariffs”.
“Progreso significativo”, pero no punto final
Desde Brasilia, el vicepresidente Geraldo Alckmin calificó el anuncio como el “mayor avance hasta ahora” en las conversaciones con Washington, pero subrayó que “el trabajo no está terminado”. Los datos oficiales muestran que, si bien la proporción de exportaciones sometidas al recargo del 40% cayó de 36% a 22%, una parte relevante de la canasta brasileña sigue bajo fuerte presión arancelaria.
El gobierno de Lula interpreta, no obstante, que la Casa Blanca reconoce la necesidad de ajustar su postura y que la negociación pasó de ser un pulso de alto voltaje político a una mesa técnica donde se discute producto por producto. Bloomberg describe el episodio como una “victoria arancelaria” de Lula, que optó por resistir y esperar hasta que Trump tuviera incentivos internos para retroceder.
Impacto para Brasil, Estados Unidos y la región
Para Brasil, el acuerdo parcial tiene tres efectos inmediatos:
- Alivio para el agro y la agroindustria
Exportadores de carne, café y otros alimentos recuperan competitividad en el mercado estadounidense, con la expectativa de reactivar envíos que habían quedado retenidos en depósitos fiscales a la espera de un cambio de política. - Señal política
Lula muestra que la estrategia de no precipitar represalias y apostar por la diplomacia puede rendir frutos incluso frente a un interlocutor imprevisible como Trump. - Continuidad de la diversificación comercial
Aun con el alivio, el caso refuerza la agenda de diversificar destinos de exportación (UE, Asia, socios BRICS) para reducir la dependencia de un solo mercado.
Para Estados Unidos, la medida:
- Ayuda a moderar el precio de alimentos básicos (café, carne, frutas) en un contexto de inflación persistente.
- Permite a la administración sostener el relato de que los aranceles son una “herramienta de negociación” que puede endurecerse o relajarse según la conducta de los socios, sin renunciar al marco general de los “Liberation Day tariffs”.
Para América Latina —y Argentina en particular—, el precedente es relevante:
- Muestra que la estrategia de negociar dentro del marco arancelario global de Trump, en lugar de buscar excepciones aisladas, puede conducir a alivios parciales sectoriales.
- Brasil, como principal economía regional, se posiciona como interlocutor de referencia frente a Washington, algo que inevitablemente reordena equilibrios dentro de Mercosur y del diálogo con EE. UU. sobre comercio y clima.
Para la Argentina, que también enfrenta el arancel base del 10% y potenciales incrementos selectivos, el caso Brasil ofrece un manual de negociación: combinar firmeza política, diversificación de mercados y uso activo de las instituciones multilaterales con una disposición pragmática al diálogo bilateral.
Recuadro: Claves del acuerdo arancelario Trump–Lula
- Origen del conflicto:
- Abril 2025: Trump lanza los “Liberation Day tariffs”, con un arancel base del 10% y recargos por país de hasta 50%.
- Julio 2025: Brasil pasa a pagar hasta 50% en buena parte de sus exportaciones a EE. UU., vinculado al caso judicial contra Jair Bolsonaro.
- Respuesta brasileña:
- Lula habilita el uso de la ley de reciprocidad, pero evita represalias inmediatas.
- El mensaje central: “queremos negociar, no escalar”.
- Punto de inflexión:
- Presiones por inflación de alimentos y caída de la aprobación de Trump aceleran la búsqueda de un compromiso.
- Contenido del alivio:
- Orden ejecutiva de 20 de noviembre de 2025 modifica el alcance de los aranceles a Brasil.The White House
- Se elimina el recargo del 40% sobre más de 200 productos, principalmente del agro (carne, café, cacao, frutas, fertilizantes).
- Lo que queda pendiente:
- 22% de las exportaciones brasileñas a EE. UU. siguen pagando el recargo del 40%.
- Otros sectores continúan afectados por aranceles bajo causas de “seguridad nacional”.
Qué mirar hacia adelante
El alivio arancelario a Brasil no cierra la disputa de fondo:
- El caso judicial contra el andamiaje de los “Liberation Day tariffs” sigue su curso en tribunales estadounidenses y podría redefinir el margen de acción de la Casa Blanca en materia arancelaria.
- La relación bilateral Trump–Lula entra en una fase de “tregua vigilada”, donde cualquier nuevo hito —ya sea en la causa Bolsonaro o en el frente climático y amazónico— puede volver a tensionar la agenda.
- Para los mercados, el mensaje es doble: los aranceles pueden golpear rápido precios y cadenas de suministro, pero también pueden revertirse con la misma velocidad si el costo político se vuelve demasiado alto.
En términos prácticos, el acuerdo parcial entre Trump y Lula confirma que, en la actual arquitectura de comercio global, la política sigue mandando sobre la técnica: las decisiones arancelarias se definen menos en los manuales de economía y más en la intersección entre encuestas, tribunales y geopolítica.
Para Brasil, el mensaje de esta semana es claro: apostar por la paciencia y la negociación valió la pena. Para el resto de la región —Argentina incluida—, el desafío será aprender de esa experiencia y diseñar estrategias propias frente a un escenario internacional donde los aranceles volvieron a ser una herramienta central de poder.
Referencias (formato APA6)
- Lawder, D. (2025, 7 de agosto). Trump’s higher tariffs hit major US trading partners, sparking defiance and concern. Reuters.Reuters
- Lawder, D. (2025, 30 de julio). Trump’s Brazil trade squeeze gives tariff challengers fresh legal ammunition. Reuters.Reuters
- Shakil, I., & Teixeira, M. (2025, 20 de noviembre). Trump signs order to remove tariffs from Brazilian beef, coffee. Reuters.Reuters
- Reuters. (2025, 21 de noviembre). Trump tariff relief leaves 22% of Brazil’s shipments still hit. Reuters.Reuters
- Reuters. (2025, 29 de agosto). Brazil’s Lula in “no rush” to retaliate against US tariffs. Reuters.Reuters
- The White House. (2025, 20 de noviembre). Modifying the Scope of Tariffs on the Government of Brazil (Executive Order).The White House
- MercoPress. (2025, 21 de noviembre). Trump removes 40% tariffs from 212 Brazilian items. MercoPress – South Atlantic News Agency.MercoPress
- Wikipedia. (2025). Liberation Day tariffs. Wikipedia, The Free Encyclopedia.Wikipedia






