La función empresarial como motor del proceso de mercado
El empresario no es un simple productor: es el descubridor de oportunidades que mantiene viva la dinámica del sistema económico.
La Escuela Austríaca de Economía, en su evolución a lo largo del siglo XX, introdujo una visión radicalmente distinta del proceso de mercado. Frente a las concepciones estáticas de equilibrio general, los autores austríacos —particularmente Israel Kirzner, Friedrich Hayek y Ludwig von Mises— concibieron la economía como un proceso continuo de descubrimiento y ajuste. En este proceso, la figura central no es el consumidor ni el capitalista, sino el empresario.
Israel M. Kirzner, discípulo directo de Mises, definió al empresario como aquel que “está alerta” (alertness) a las oportunidades que otros no ven. Su función no es simplemente producir bienes o servicios, sino detectar descoordinaciones: diferencias de precios, ineficiencias, cambios en las preferencias o innovaciones tecnológicas que puedan transformarse en ganancias. En su obra Competition and Entrepreneurship (1973), Kirzner sostiene que el empresario cumple una función coordinadora dentro del sistema de mercado, corrigiendo errores y orientando los recursos hacia sus usos más valiosos.
Este enfoque rompe con la visión mecanicista del equilibrio perfecto. En la realidad, los mercados están en constante movimiento, y las oportunidades de ganancia surgen precisamente por la existencia de desequilibrios. La competencia, entonces, no es un estado, sino un proceso: el motor del progreso económico. El empresario, guiado por el sistema de precios y su propio conocimiento subjetivo, descubre nuevas formas de crear valor donde otros no lo perciben.
Para Mises, el empresario es también un actor moral: asume riesgos, utiliza juicio, anticipa las necesidades futuras y aporta innovación al orden social. Su éxito depende de su capacidad para interpretar correctamente las señales del mercado, mientras que sus errores contribuyen igualmente al aprendizaje colectivo. La ganancia y la pérdida cumplen así un papel informativo esencial, premiando las decisiones correctas y penalizando las ineficientes.
El mercado, desde la perspectiva austríaca, no es un mecanismo frío, sino un proceso de coordinación humana. Cada decisión empresarial contribuye al orden espontáneo del sistema, donde millones de individuos, sin conocerse entre sí, cooperan voluntariamente para satisfacer necesidades mutuas. La libertad de emprender es, por tanto, una condición indispensable para el dinamismo económico y la prosperidad.
Conclusión: el empresario no es una figura residual, sino el protagonista del descubrimiento y la coordinación social. Sin la función empresarial, el mercado perdería su capacidad de adaptación y de creación de conocimiento.
Por José E. Pérez Ibáñez (UCEMA) – para Bahia Herald
Fuentes:
Kirzner, I. M. (1973). Competition and Entrepreneurship.
Mises, L. von. (1949). Human Action: A Treatise on Economics.
Pérez Ibáñez, J. E. (2024). Examen integrador – Diplomatura en Economía Austríaca (UCEMA).
Crédito institucional y certificación
Este artículo forma parte del trabajo final presentado en el marco de la
Diplomatura en Economía Austríaca – Universidad del CEMA (UCEMA),
dirigida por el Dr. Adrián Ravier (Director Académico, Doctor en Economía, UFM)
y con la participación del Dr. Alberto Benegas Lynch (Ph.D. in Economics, Universidad de Chicago),
contando con José E. Pérez Ibáñez como alumno egresado y autor del presente trabajo.
📄 Diploma de aprobación – UCEMA:
Ver o descargar diploma UCEMA (PDF)
🎓 Diploma oficial:
Diplomatura en Economía Austríaca – Universidad del CEMA (Duración total: 45 horas)
Emitido en Buenos Aires, el 2 de julio de 2024.






