Mises y el Estado mínimo: entre el orden y la libertad
El liberalismo clásico redefine al Estado como garante del orden jurídico, no como protagonista de la economía.
En una época marcada por guerras, crisis y totalitarismos, Ludwig von Mises defendió una idea simple pero revolucionaria: el Estado debe ser un guardián, no un planificador. Su papel consiste en proteger los derechos de los individuos —la vida, la libertad y la propiedad—, y no en dirigir la economía ni intervenir en los intercambios voluntarios entre ciudadanos.
En su obra Omnipotent Government (1944), Mises advirtió que los gobiernos que expanden su poder económico terminan erosionando la libertad política. Al intentar “corregir” los resultados del mercado mediante controles, subsidios o planificación, el Estado se transforma en un actor económico más, pero sin enfrentar las consecuencias de sus errores. En lugar de generar prosperidad, produce ineficiencia, corrupción y dependencia.
El ideal misiano es el del Estado mínimo: fuerte en su función jurídica y débil en su poder económico. Solo un gobierno limitado puede garantizar un marco estable para la cooperación social y el desarrollo de los mercados. Mises entendía la ley como el escudo que protege al individuo frente a la arbitrariedad del poder, no como un instrumento para moldear la sociedad según fines políticos.
Esta concepción coincide con la tradición liberal clásica, de la que Mises es uno de los principales herederos. Para él, la justicia, la seguridad y el respeto a los contratos constituyen los pilares del orden civilizado. Sin reglas claras ni derechos de propiedad seguros, la inversión se paraliza y la coordinación económica se disuelve.
El Estado, en consecuencia, no debe “producir riqueza” ni “redistribuirla”, sino garantizar las condiciones institucionales para que los individuos la generen. La intervención excesiva, incluso con fines nobles, conduce gradualmente al estatismo. Mises lo expresó con contundencia: “Cada paso que aleja de la libertad de mercado nos acerca al control totalitario.”
Conclusión: el Estado misiano no es un enemigo de la sociedad, pero sí un poder que debe ser vigilado. Su función esencial es mantener el orden jurídico y la paz civil, sin invadir los espacios de la libertad económica.
Por José E. Pérez Ibáñez (UCEMA) – para Bahia Herald
Fuentes:
Mises, L. von. (1944). Omnipotent Government: The Rise of the Total State and Total War.
Hayek, F. A. (1960). The Constitution of Liberty.
Pérez Ibáñez, J. E. (2024). Examen integrador – Diplomatura en Economía Austríaca (UCEMA).
Crédito institucional y certificación
Este artículo forma parte del trabajo final presentado en el marco de la
Diplomatura en Economía Austríaca – Universidad del CEMA (UCEMA),
dirigida por el Dr. Adrián Ravier (Director Académico, Doctor en Economía, UFM)
y con la participación del Dr. Alberto Benegas Lynch (Ph.D. in Economics, Universidad de Chicago),
contando con José E. Pérez Ibáñez como alumno egresado y autor del presente trabajo.
📄 Diploma de aprobación – UCEMA:
Ver o descargar diploma UCEMA (PDF)
🎓 Diploma oficial:
Diplomatura en Economía Austríaca – Universidad del CEMA (Duración total: 45 horas)
Emitido en Buenos Aires, el 2 de julio de 2024.






